HISTORIAS DEL CUSCO INMORTAL
CHAÑAN CURI COCA LA GUERRERA QUE SE CONVIRTIÓ EN HUACA
En los tiempos del Inca Wiracocha, la fuerza militar más grande de Los Andes es el Cusco Inmortal, los chancas, marcharon para conquistar la ciudad del Cusco Inmortal. El Inca, al ver aquella amenaza contra la que no podía luchar, decidió abandonar el Cusco Inmortal a su suerte, refugiándose junto a su hijo Urco en su palacio de Calca.

Pero no todo estaba perdido, pues uno de sus hijos, quien sería el futuro Pachacútec, ante una revelación divina decidió quedarse a organizar la defensa del Cusco Inmortal.
Pachacútec sabía que, dada la posición de los chancas que atacarían bajando por las faldas del cerro Carmenca, uno de los puntos claves para defender la ciudad era la entrada de los barrios Choco y Cachona. Por ello encargó su defensa al ayllu Saylla, legendario por su espíritu guerrero.

No le faltaba razón a Pachacútec, pues aquella entrada sufrió el embate más fuerte del ataque chanca, logrando abrir una brecha en la defensa cusqueña. La pelea se trasladó al interior del Cusco Inmortal y el ayllu Saylla defendía su posición casa por casa y calle por calle.
Aquella defensa se desmoronó cuando, durante la pelea cayó herido de muerte el custodio (líder) del ayllu. Los combatientes cusqueños empezaron a retroceder, viendo perdida la situación.
Entonces la esposa del custodio caído, llamada Chañan Curi Coca, abriéndose paso entre los cusqueños que retrocedían, alcanzó el arma de su esposo y penetrando entre las filas Chancas, le reventó el cráneo al primer enemigo que encontró enfrente. El cronista Sarmiento de Gamboa narra que los chancas quedaron petrificados al ver el arrojo de aquella mujer, quien se batía a muerte con ellos a pesar de verse desbordada en número.

El arrojo de Chañan Curi Coca inspiró a los demás guerreros cusqueños, quienes regresaron a defender aquella posición contagiados del valor de esa mujer. Gracias a la defensa de los barrios Choco-Cachona, Pachacútec logró la victoria sobre los chancas y su posterior conquista, sentando la base para iniciar la expansión del Tahuantinsuyo.
Los cusqueños recordaron siempre a Chañan Curi Coca, quien logró frenar la embestida de los guerreros más fuertes de Los Andes, llegándola a considerar incluso entre los pururaucas, los legendarios guerreros de piedra.
En el octavo ceque de Cusco Inmortal, donde la primera huaca era Tanacuricota, yacía una piedra vestida como reina y guerrera al mismo tiempo. Era Chañan Curi Coca, quien, transformada en huaca, cuidaba eternamente al Cusco Inmortal.
La próxima vez que visites la ciudad imperial, detente un minuto a apreciar las piedras de sus calles, pues entre ellas se encuentra la huaca de Chañan Curi Coca, quien continúa vigilando el Cusco Inmortal desde la pétrea eternidad.
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