Duración

Dias - Noches

Ubicación

Cusco

Tipo de Tour

Aventura

Precio

$00.00

Dificultad

Medio

LOS HUESOS SAGRADOS DE LAS MOMIAS EN EL CUSCO

HUESOS SAGRADOS DE LAS MOMIAS EN EL CUSCO

En la década del virrey del Perú, se implanto de manera definitiva el orden político, económico y religioso colonial, sobre el imperio de los incas. Se supo desde el principio que su lucha iba más allá en contra de los pobladores vivos, si quería imponer los valores en tierra quechua se tenia que enfrentar y destruir el poder que seguían conservando los muertos y sus huesos sagrados de las momias en el cusco.

Las guerras civiles entre el enfrentamiento entre los caudillos conquistadores y la administración española retraso el proceso de la evangelización peruana, en mediados del siglo XVII las etnias y macro etnias del área andina que continuaba manteniendo activos los rituales y ceremonias funerarios y sus huesos sagrados de sus momias en el cusco, que tantos dolores de cabeza les trajo a los doctrineros del catolicismo.

El objeto de erradicar estas funestas prácticas y de sus huesos sagrados de sus momias en el cusco, el gobierno colonial implemento las visitas de extirpación de idolatrías, por medio de las cuales un grupo de funcionarios y clérigos que recorrían el virreinato y si destruyendo a su paso todos los objetos y reliquias sagradas que conservaban en secreto todos los pobladores y más todavía de sus momias de los emperadores.

Entre los incas existía dos categorías de culto, lo divino y funerario lo divino era impuesto por la elite y el estado cusqueño que fue más sencillo de destruir. Así como el culto al sol (inti). El culto funerario mantuvo su fuerza durante siglos, contrariando el afán de evangelizar ya que hoy en día es detectado en algunas regiones del Perú.

Para los incas y sus huesos sagrados de sus momias en el cusco, la muerte era un pasaje de esta vida terrenal hacia la otra vida, existía la certeza de los descendientes del ayllu cuidarían del cadáver en momia o disecado, enterrándole con comidas, bebidas y ropajes para su futuro. Los incas no tenían la idea de un paraíso terrenal ni del infierno, y menos de un formatorio. Por ejemplo, el camaquen o fuerza vital solo desaparecería cunado el cadáver se quemaba o desintegraba.

La palabra camaquen mal traducido como alma, que hacia referencia a un componente de la cosmovisión andina. Se dice que no solo el hombre poseía un camaquen sino también las momias de los antepasados, y ciertos objetos como los cerros, los lagos o las piedras.

Esta fuerza vital animaba a toda la creación que constituye un clarísimo testimonio del mundo andino lo sagrado envolvía al mundo y se le comunicaba en una dimensión y profundidad muy particular asi como sus huesos sagrados de sus momias en el cusco. Todas las cosas y lugares eran considerados sagrados y merecedores de reverencia y respeto los cuales se les conocía con el termino de Huaca.

Estas creencias obligaban a mantener intacto el cuerpo de los muertos y pusieron en práctica diferentes métodos de momificación que se variaba según su categoría de los difuntos.

En la costa por ejemplo se dejaba el cadáver se deshidrataba debajo de los rayos del sol, en la sierra las condiciones frías de los altos picos y altiplanos coadyuvaban a desecar el cuerpo para su eterna conservación.

Los incas reyes experimentaban un proceso artificial de momificación en sus huesos sagrados de sus momias en el cusco, que consistía en la aplicación de cierto betún y de sebo con maíz blanco molido (Mullu) junto con otros ingredientes y conservantes. El cadáver era trasladado a su Machay (cueva) que era trasladado junto a los demás difuntos de su familia (ayllu) era una preocupación que sus cadáveres no se perdiesen ni desaparecieron su conservación significaba seguir viviendo.

Cuando el emperador inca moría, el derecho de seguir gobernando el reino era transmitido a uno de sus hijos.

Según los cronistas el nuevo inca que gobernaba no recibía la herencia material de su predecesor, así como los palacios, sus tierras, sus bienes, sus servidores y demás bienes seguían siendo tratadas como propiedades suyas y eran confiadas a su Panaca (familia), dicha propiedad y bines seguía perteneciendo al difunto rey. El propósito de la Panaca servía de corte al rey muerto y así mantener su momia y perpetuar su culto. sus huesos sagrados de sus momias en el cusco y el difunto rey era tratado como si siguiera con vida, se le adosaba un incremento del poder mágico que lo convertía en una Huaca en el mundo andino.

Se creía que el orden del imperio del Tahuantinsuyo provenía del poder de esas momias, en caso de que fueron capturadas las momias, la única opción era que tenían que rendirse para recuperar dicha momia.

Las momias imperiales eran consultadas en momentos específicos por sacerdotes especialistas en el asunto. Por lo que podemos pensar es que una vez muerto el cuerpo del inca se transformaba en un prestigioso oráculo. Además, participaban en las fiestas que se organizaba en la plaza Huacaypata del cusco. Ya que se les sacaba en procesión por campos y cuando las sequias amenazan las cosechas y marchaban al frente de los ejércitos, cuando el estaba ordenaba la anexión de obra y tierras.

Las momias eran inmóviles y secos bultos seguían en reuniones familiares, en las que se juntaban con sus antepasados muertos, y participando en las fiestas compartiendo bebidas, comidas siendo los Panacas en trasladar de un lugar a otro.

LA MUERTE

para la población del Tahuantinsuyo, que representaba hacer un viaje de una vida a otra, eso es el acto de morir, este viaje era difícil y necesitaba ayuda del Camaqen o espíritu del difunto que necesitaba de un perro negro, que, según la creencia de los antiguos hombres, podía ver en la oscuridad de ese camino y podía guiarlo. El otro mundo variaba en ubicación según sus pueblos, ya que algunos creían que estaban en las cumbres nevadas y otros que estaban en campos floridos.

También se tenía la creencia de sus huesos sagrados de las momias en el Cusco, de que el otro mundo los seres humanos, y continuaban agrupándose en ayllus, por ser tan grande el número de difuntos, el espacio y las tierras de cultivo eran insuficientes, es por eso que enviaban al difunto con objetos que satisfagan sus necesidades.

El rito de Pichcada que es la velada de las ropas del difunto, al quinto día de muerto es la despedida final, ya que después de realizarse la ceremonia o rito, se retiraba el ánimo o alma de su morada.

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